Auto-generación con energía eólica

mayo 19, 2015
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Los Grandes Usuarios miran atentos al proyecto de ley que elaboró Marcelo Guinle, el senador del Frente para la Victoria (FPV), que establece metas para que en 2017 el 8 por ciento de la matriz y un 20 por ciento en 2025 esté formada por energías renovables, obligando a los usuarios que demandan más de 300 kW – en su gran mayoría empresas – a comprar energía eléctrica limpia.

No obstante, más allá de esta obligación, el Ing. Mathias Thamhain, Socio Gerente de la firma EAPC SUR, especializada en energía eólica, explica que “existen otros incentivos que justifican una inversión en un proyecto de Autogeneración“. Particularmente, hizo hincapié en la energía eólica, la cual asegura que “tiene un coste de generación competitivo comparado con la tarifa eléctrica que paga el Gran Usuario por abastecerse en el Mercado Mayorista“.

Siguiendo la idea, el empresario menciona que “esto es particularmente el caso, cuando puede aprovechar el recurso eólico “distribuido”, generando en sitios con un alto potencial y transportando la energía generada al lugar de consumo por la red eléctrica“. En muchos países de la región, Grandes Usuarios ya hacen uso de esta oportunidad y se abastecen o mediante contratos de compraventa de energía eólica o mediante la inversión propia en un proyecto de generación.

“La cadena de valor siempre empieza con la adquisición de un sitio – el lugar físico donde se instalará el proyecto”, comenta el Ing. Thamhain. Y agrega: “en esta situación ya se deben decidir los parámetros básicos del proyecto: el tamaño, que depende de la demanda que se quiere sustituir, y el formato legal de la contratación de los terrenos.”

Se selecciona el sitio observando estos requisitos y otros condicionantes relacionados con el coste de generación del proyecto. En algunas ocasiones, EAPC ha identificado los mejores sitios entre los terrenos propios del Gran Usuario, en otras ocasiones se ha iniciado un proceso de adquisición mediante licitación o contratación directa.

Otro aspecto de la decisión es el grado de madurez del proyecto que se adquiere. “Esta decisión depende de los objetivos del Gran Usuario en cuanto al plazo de ejecución y la apropiación de la cadena de valor”, sostiene Thamhain.

Una vez adquirido, se deberá resolver su desarrollo, finalizando la tramitación de los permisos, la campaña de medición de viento y certificación de producción energética, la evaluación legal y fiscal del modelo financiero, y la selección y contratación de la tecnología y demás elementos de la obra.

“En este momento, se habrán determinado todos los riesgos financieros, técnicos y de ejecución del proyecto, lo que permite tomar una decisión acerca de la estructuración financiera”, señala Thamhain. “Aunque es de gran importancia gestionar de forma eficiente la ejecución de la obra y la operación del proyecto, para lograr los objetivos establecidos en el cierre financiero”, concluye.

Entrevista en http://www.energiaestrategica.com

Por Gastón Fenés – gaston.fenes@energiaestrategica.com